Bodegas Carrascalejo, desde 1850

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D.O.P. BULLAS

La Hacienda de Carrascalejo pertenece desde 1850 a la familia Pidal que lleva cinco generaciones elaborando vinos de cosecha propia.

Su vasta extensión se reparte entre bosques, pinares y cultivos de cereales, almendros y viñedos. Presidiendo este bonito paisaje se levanta la Casa-palacio de estilo neoclásico en cuyos sótanos se encuentra la bodega donde se elaboran y embotellan los vinos de la propiedad.

Carrascalejo se sitúa entre las poblaciones de Bullas y Cehegín, a una altitud media sobre el nivel del mar de 640 metros.

La propiedad tiene una extensión de más de 1.000 hectáreas que se reparten entre pinares, monte bajo, y distintos cultivos, en su mayoría de secano, como cereales, almendros y, sobre todo, nuestros viñedos.

En los sótanos de la casa-palacio de la finca se encuentra la bodega, donde se elaboran desde el siglo XIX los vinos de cosecha propia, que en un principio fueron para consumo interno, y posteriormente y de forma paulatina, para su venta y comercialización. Fue D. Luis Pidal y Fernández-Hontoria, IV Marqués de Pidal, quien comenzó hacia 1959 a embotellar y comercializar nuestros vinos.

Desde entonces, el cuidado de los viñedos y la esmerada elaboración siguiendo métodos tradicionales, junto a la adopción de nuevas tecnologías, han conseguido que nuestros vinos alcancen, por su calidad y personalidad, la confianza y el reconocimiento en los mercados más exigentes.

Nuestra agricultura se basa en el respeto al medio ambiente y en mantener las condiciones naturales del entorno.

El Consejo de Agricultura Ecológica de la Región de Murcia controla y otorga la certificación de vino ecológico a los vinos ROSMARINUS que, al igual que la línea tradicional CARRASCALEJO, están amparados por la D.O. Bullas.

Suelos pobres y calizos, una pluviometría media anual de 350 mm, y la influencia del cercano Mediterráneo, conforman las condiciones idóneas para la obtención de vinos de gran calidad.

Nuestros viñedos ocupan una superficie de 73 ha., predominando la variedad genuina, la Monastrell, con cepas de más de 40 años en pie franco. También existen cultivos de uva Cabernet Sauvignon, Syrah, Tempranillo, Merlot y Garnacha, que, en proporciones adecuadas, potencian las virtudes de la variedad autóctona, resultando vinos de marcada personalidad.

LOS VINOS: ROSADO, TINTO Y TINTO CRIANZA

Carrascalejo Rosado

100% Monastrell
Tras el despalillado y suave molturación de las uvas, la vendimia pasa a un tanque de inox. con un dispositivo de drenaje. Así se obtiene, por simple gravedad y sin mediar fuerza ni presión alguna, el delicado “mosto flor” o “mosto de lágrima” que, fermentado a baja temperatura, dará lugar al rosado natural Carrascalejo.
Sensaciones
Color rojo fresa, con buena intensidad de color y aspecto límpido y brillante. Aromas intensos a frutos rojos (fresa, fresón, grosellas, frambuesas), con matices golosos que nos recuerdan a las gominolas. En boca es amplio, goloso y muy equilibrado con marcado carácter frutal. En retro nasal nos aparece la frescura de la fruta roja en sazón.

Carrascalejo Tinto

100% Monastrell
La vendimia despalillada y estrujada se encuba para que, durante las primeras horas de fermentación, se produzca la maceración con los hollejos de la uva. Tras un sangrado natural, el caldo termina su transformación en virgen.

Sensaciones
Rojo cereza con ribetes violáceos, de aspecto límpido y brillante, capa media alta. En nariz se muestra con buena intensidad aromática a fruta fresca negra (cereza picota, ciruela, arándanos), con toque primario a piel de uva. En boca presenta notas afrutadas intensas que recuerdan a la variedad. Fresco, alegre y equilibrado, con una acidez bien encajada y recuerdo evocador a frutillos negros. Fácil de beber.

Carrascalejo Tinto Crianza

60% Monastrell / 20% Syrah / 20% Cabernet Sauvignon
Terminada la fermentación y realizados los correspondientes trasiegos, se encuba en barricas de 225 litros de roble americano durante un tiempo de 10 a 12 meses. Después se embotella y es aquí donde terminará de pulirse y alcanzará su madurez.

Sensaciones
Color rojo cereza, con tonos rubí en el menisco. Bien cubierto, de aspecto impecable y límpido. En nariz es intenso, con marcado carácter frutal a frutos negros maduros (moras, casis, arándanos), balsámicos (eucalipto, mentol), regaliz, cuero nuevo, notas de sotobosque y maderas nobles. En boca se muestra vivo, equilibrado, sabroso y maduro, con notas frutales casi compotadas, madera bien integrada y taninos bien fundidos. En retronasal es un vino amable.

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