Unidos por la ‘confusión’ para mejorar la calidad de la uva

Racimo maduro con botritis.

Once viticultores de Laserna (Rioja Alavesa) impulsan un proyecto pionero de viticultura sostenible y de calidad coordinado por GARAÑANGO
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­Los meandros del río Ebro han conformado algunos de los paisajes de viñedos más espectaculares de la DOCa Rioja y dan origen a algunas de las marcas históricas más emblemáticas. Meandros como el que alberga los viñedos de 11 viticultores de la pedanía de Laserna, en el extremo oriental de Rioja Alavesa, y que añadirá a su prestigiosa historia vitivinícola un nuevo hito gracias a la puesta en marcha de un proyecto colaborativo pionero, curiosamente denominado ‘Laserna confusión’. El objetivo principal que persiguen estos 11 viticultores en las 60 hectáreas de viñedo que suman en tan privilegiado enclave es mejorar la calidad de sus uvas y vinos -siete de ellos tienen pequeñas bodegas familiares-, aunando esfuerzos para conseguirlo en un territorio donde resulta especialmente complejo. Esta ‘alianza por la calidad’ es lo que hace mucho más meritoria la iniciativa y evidencia un cambio importante de mentalidad en este colectivo de los tradicionalmente llamados ‘cosecheros’, caracterizados por su individualismo.

Uno de los viñedos de Laserna participante en el proyecto.

Coordinado por la empresa especializada GARAÑANGO, su responsable Elena Recio Lecuona asegura que el denominado ‘Laserna confusión’ es todo un ejemplo de apuesta por la innovación y por la sostenibilidad en el cultivo del viñedo, ya que utiliza métodos de confusión sexual (control integrado de plagas) con la colaboración del líder a nivel mundial en la fabricación de feromonas “Shin Etsu” y el Departamento de Agricultura de la Diputación Foral de Álava. Pero es sobre todo un ejemplo de cómo puede conseguirse una mayor eficacia en el control de una de las plagas más perjudiciales para la calidad de la uva, como es la ‘lobesia botrana’, conocida como ‘polilla del racimo’. “Mediante la liberación de feromonas sexuales a través de difusores colocados sobre una zona amplia de viñedo, se consigue controlar la polilla del racimo, siendo los beneficios comunes para todos los participantes en el proyecto. Además, gracias a esta técnica es posible reducir el uso de fitosanitarios” afirma Elena.

Entre esos beneficios, destaca especialmente la ausencia de la temida botritis -propiciada en el 90% de los casos por las heridas causadas en la baya por la ‘lobesia botrana’-, que la responsable de GARAÑANGO resume con la frase “vendimiar por calidad, no por sanidad”, es decir, poder completar el proceso de maduración hasta alcanzar su punto óptimo, sin riesgo de podredumbre que ‘obligue’ a anticipar la vendimia. Y por supuesto, todos los que tienen relación con las prácticas sostenibles y de respeto al entorno ambiental derivados de minimizar el uso de pesticidas, cuyos residuos también inciden en la calidad de las elaboraciones. Las 60 hectáreas de viñedo con las que se ha puesto en marcha la iniciativa en esta campaña 2021 serán fácilmente ampliables hasta 160 e incluso 225 en un futuro próximo con la incorporación de otros propietarios del entorno, que permitan completar el área perfectamente delimitada que conforma el meandro de Laserna. Además, a raíz de esta iniciativa colaborativa pionera, se han creado 3 zonas nuevas en Rioja Alavesa para la implementación de proyectos similares de viticultura sostenible para el control de la ‘polilla del racimo’.

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